Es posible que en algún momento de tu vida, te hayas descubierto pensando más veces y durante más tiempo y, también de forma diferente, en una compañera de clase o del trabajo, en una amiga o en una profesora. Incluso puede que hayas soñado con ella y que en ese sueño os besarais. Es entonces cuando te empiezas a preguntar, ¿me gustan las mujeres? ¿soy lesbiana? ¿soy bisexual?.
A partir de este momento, el proceso que sigue cada mujer es diferente. Aunque nuestra sociedad ha avanzando mucho (menos mal!), todavía el hecho de sentirnos atraídas por alguien de nuestro mismo sexo se sigue considerando algo «extraño» debido a la homofobia existente. Por ello, es lógico que algunas mujeres cuando les surgen las primeras dudas, lo nieguen o busquen algún tipo de excusa debido a su propia homofobia interiorizada.
Sentirnos atraídas por otras mujeres no es algo que deba generarnos ni vergüenza ni culpa.
A continuación os ponemos ejemplos sobre distintas situaciones o circunstancias en las que pueden surgir esas dudas y os podéis sentir identificadas:
- «Estoy casada con un hombre pero me atraen las mujeres».
- «Siempre me he identificado como lesbiana pero he conocido a un chico por el que me siento atraída».
- «Quiero besar a mi mejor amiga».
- «Hasta ahora tenía claro que soy bisexual, he tenido relaciones de pareja tanto con hombres como con mujeres, pero me he dado cuenta de que me atraen más las mujeres, siento mayor complicidad con ellas».
- «Me he enrollado con algún chico y también he tenido algún novio, pero yo sentía que ni me gustaba ni me atraía».
- «Soy super fan de (insertar nombre de actriz, cantante etc, por ejemplo, Taylor Swift), me encanta, quiero ser como ella»
- «Soy heterosexual pero siento curiosidad por besar y/o acostarme con otra mujer».
- «Después de una noche loca, me he besado con mi amiga».
Como hemos dicho cada persona es diferente y responde de distinta manera a los sentimientos que tiene hacia los demás. Además, la sexualidad de la mujer, en muchos aspectos, puede llegar a ser un misterio.
Normalmente estas dudas comienzan en la adolescencia, aunque como ya hemos hablado, pueden surgir en distintos ámbitos y épocas de nuestra vida. Siempre suele haber varias señales que solemos ignorar por miedo a entrar en contacto con ellas y tener que afrontar nuestros sentimientos.

¿Cómo definimos la orientación sexoafectiva? ¿qué es ser lesbiana? y ¿bisexual?
La Asociación Americana de Psiquiatría (APA), define la orientación sexoafectiva como un patrón permanente de atracción emocional, romántica y/o sexual hacia hombres, mujeres o ambos sexos. La orientación sexual también se refiere al sentido de identidad de una persona basada en esos elementos o conductas.
La orientación es más afectiva que sexual, ya que ningún hombre o mujer es homosexual porque tenga sexo con otra persona de su mismo sexo. No debemos confundir prácticas sexuales con orientación sexoafectiva. Por lo tanto, lo que importa es de quien te enamoras, pudiendo ser alguien de tu mismo sexo, de otro sexo o de ambos sexos.
Entonces, una mujer lesbiana, se siente atraída sexual y afectivamente por otras mujeres, desean y se enamoran de otras mujeres. Por su parte, las mujeres bisexuales se sienten atraídas sexual y afectivamente tanto por hombres como por mujeres.
Cada mujer descubre su orientación sexual en un momento diferente. Es por eso, que puede haber (o no), una etapa, llamémosla de «transición» en la que creemos que nos sentimos atraídas tanto por hombres y mujeres para finalmente definirnos como lesbianas. Aunque no necesariamente la bisexualidad tiene que ser una etapa de paso para llegar a identificarnos como lesbianas, ya que son dos orientaciones sexoafectivas diferentes. Tampoco nos convierte automáticamente en bisexuales el haber tenido uno o más novios. Existen determinadas situaciones, presiones sociales y/o familiares y condicionantes que influyen en este proceso de aceptación de nuestra orientación sexoafectiva.
¿Qué emociones nos acompañan?
Cuando nos damos cuenta de que nos sentimos atraídas por otras mujeres y nos cuestionamos si soy lesbiana o bisexual, suelen aparecer emociones como la culpa, la vergüenza y el miedo junto con sentimientos de confusión, preocupación etc. Estas emociones están ligadas a todos los mensajes y prejuicios que hemos ido interiorizando derivados de la homofobia presente en nuestra sociedad. Los prejuicios son pensamientos, por lo que si yo pienso que sentirme atraída por una chica es algo «malo o raro», me llevará a la conducta de negación, evitación u ocultación. Además de las emociones y sentimientos ya comentados.
Como veis, existe una interrelación entre lo que pensamos (nuestros pensamientos), lo que sentimos (nuestras emociones y sentimientos) y lo que hacemos (nuestras conductas).
Las emociones se generan de forma automática ante un acontecimiento interno o externo. Cada emoción viene a darnos información sobre lo que nos rodea y cumplen una función adaptativa, nos ayudan en nuestra supervivencia. Por ejemplo, en el caso de la alegría, aparece cuando hay algo que nos gusta, que nos agrada, el enfado, cuando hay algo que la otra persona ha dicho o no o ha hecho o no que no disgusta. Por tanto, todas las emociones son necesarias, no hay emociones ni buenas ni malas.
Normalmente la manera en la que lidiamos con nuestras emociones es evitándolas, reprimiéndolas o luchando contra ellas. Estas estrategias de afrontamiento no hacen más que aumentar y mantener el malestar, por mucho que queramos dejar de tener ese sentimiento o esa emoción, no es posible. Te propongo que pruebes a «quitarte» la emoción de culpa o vergüenza o dejar de sentirla, difícil, ¿verdad?.
Vamos a normalizar y aceptar las emociones y los sentimientos que sintamos. Ten en cuenta que tu orientación sexual no es lo único que te define, es una parte más de tu identidad como persona. Date el tiempo y el cuidado que necesites. Quizá no necesites definirte, también está bien.